Huevos y piedras

14 octubre, 2008

Últimamente estoy un poco quejica con todas las visicitudes que derivan del hecho de estar ubicado en tierra de nadie, como pueden comprobar en los posts anteriores. Sin embargo, no todo van a ser desventajas, pues en esta vida, a veces se cumple eso de los últimos serán los primeros. Y es que precisamente, hoy, la gran sede, de la que mi departamento sufre destierro, ha sido visitada por una numerosa congregación de ciudadanos que ha manifestado su aprecio y fervor hacia nuestra querida Administración con una gratificante lluvia de piedras y huevos, lo que a su vez ha dado lugar a presencia policial, montándose una estupenda fiesta de convivencia entre Administración, administrados y fuerzas del orden a la cual mi departamento no ha sido invitado, cosa que agradecemos enormemente, dado que somos un poco tímidos y no nos desenvolvemos bien en este tipo de fiestas salvajes.

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