El extintor

28 julio, 2008

 

La prevención de incendios no es precisamente el fuerte de la Administración. Ya en su día comenté algo al respecto en otra sede y ahora adjunto foto de los extintores de mis actuales dependencias.

Esto que más bien parece un disparo de algún ciudadano cabreado, no es otra cosa que un intento de extintor. Al parecer las sólidas paredes de resistente papel de fumar y la ilusión de colgar extintores en ellas, provocaron unos decorativos boquetes que ensalzan, una vez más, la imagen de grandeza y opulencia administrativa.

 Así que, sin extintores y con boquetes para la eternidad, pues no duden que semejante estropicio se la trae al fresco a todo el mundo, empezando por la empresa y terminando por la propia Administración que seguramente hasta habrá pagado por ello. Y es que semejante ornamentación estética bien merece una pasta y unos cuantos funcionarios churrascados.


Tierra de nadie

20 julio, 2008

Esta es la fachada de mis dependencias. Como pueden observar no hay elemento distintivo alguno (si se fijan bien se nota que lo hubo y fue quitado) y como todo en esta vida, hay un porqué. Las diferentes administraciones tienen la curiosa costumbre de cederse locales e instalaciones entre sí por un amplio número de años. En este caso, finaliza el plazo y la administración cedente no se acuerda; por otro lado está la administración que recibe el local (la mía), que sí se acuerda pero no quiere devolverlo. Así que mi administración ha optado por callarse y quitar el cartel identificativo para no llamar la atención y seguir quedándose el local, con una picaresca que deja en bragas al Lazarillo de Tormes. Por supuesto, ya pueden imaginar qué departamento está ubicado en dicho local. Efectivamente, el mío. De manera que mientras estamos en esta situación de okupas administrativos, despistados viandantes, ante la falta de señalización (menos mal que no atendemos público),acuden pensando que somos una academia de idiomas, o algo por estilo. En fin, …


Meme de crisis

10 julio, 2008

Desde el otro lado del charco, el amiguete Jorge me endiña un meme sobre la crisis (¡he dicho la palabra prohibida!, ¡al infierno de cabeza!). Básicamente, se trata de decir 5 medidas para combatirla. Allá voy:

1. No al coche, abajo los vehículos a motor. ¡Regresemos al transporte animal!. Sea la envidia de sus compañeros llegando triunfalmente al trabajo sobre el lomo de una mula torda.

2. Muerte al dinero. Pudre todo lo que toca y genera aberraciones como el Euríbor. ¡Volvamos al trueque!. Desarrolle su don de gentes intercambiando con su vecino un botijo por unas alpargatas, una gallina por morcillas, etc. Las posibilidades son ilimitadas.

3. El síndrome de Diógenes no es una enfermedad, sino un deber. Tu casa es tu tuya, pero el planeta es de todos, así que seamos solidarios, ecológicos y respetuosos con los demás. Acumule basura en casa y sus visitas se lo agradecerán. Sea magnánimo con la naturaleza.

4. Sude. Basta ya de gastar electricidad con el aire acondicionado puesto a todas horas. El olor corporal es una seña de identidad, no sea anodino y desarrolle su magnetismo animal.

5. Indague nuevas vías de alimentación. Pruebe a comer tierra, chupar piedras, masticar colillas, …, deje que su imaginación le guíe.

Terminé. Le paso la pelota a todos los enlaces del blogroll que se vean con tiempo y ganas para hacerlo, y por supuesto a cualquiera que le apetezca recoger el testigo.


Sin cartones no hay paraíso

7 julio, 2008

¿Qué puedo contar a quienes siguen mi friki-periplo administrativo sobre mi particular relación con los cartones?. Pues basta decir que la historia se repite, el flautista de Hamelín de los cartones ataca de nuevo.

Me llevaron hacia el nuevo despacho, se abrió la puerta … y allí estaban, inmutables compañeros fieles, por supuesto, y como viene siendo tradición, vacíos pero de importancia fundamental que impiden sean arrojados a la basura. Los ojos se me empañaron de lágrimas por la emoción, esa acogedora y cálida sensación de basurero administrativo me resultaba familiar …, seguía estando en casa, como en un extraño bucle sin fin, … sigo en la élite, en la vanguardia del prestigio, la elegancia y la modernidad, en definitiva,  sigo siendo un FUNCIONATA PRINGAO.

P.D.: El nuevo destino no alcanza los niveles de hediondez, tercermundismo y putrefacción administrativa que el anterior. Al César lo que es del César. Aunque ello no implica que esté exento de frikismos y cutreces varias, de las que iré aportando fiel testimonio.