Hala, ahí os quedáis

26 junio, 2008

Por fin salgo de aquí. Marcho hacia una nueva andadura administrativa, directo a las fauces del lobo, tomando conciencia de que hasta ahora, cada nuevo destino ha sido peor que el anterior. Pero voy presto y valiente, sin miedo alguno, endurecido por mil puteos y dispuesto a cortarle la cabeza al dragón. YO SOY … ¡¡¡BEOWULF FUNCIONATA!!!!.

Atrás ha quedado una etapa más mala que buena, en la que he conocido el lado más tercermundista de la Administración. Demasiado joven para estar tan curtido en los bajos fondos administrativos. Sin embargo, todavía tengo fe, hermanos. Algunos dicen haber conocido otra Administración, moderna, eficaz, con vocación de servicio, y cual Santo Grial me embarco en su búsqueda, confiando en que no se trate tan solo de una leyenda.

El futuro del blog queda supeditado a la pauta que marque el nuevo destino administrativo. Algo me dice que nos seguiremos viendo por aquí.


Matarratas

11 junio, 2008

Tras el percance que me ha obligado a cambiar de plantilla, vuelvo a la carga. Pues bien, llega el calor y lo propio es encender el aire aicondicionado. Este hecho tan simple no está exento de repercusiones en el variopinto cosmos administrativo, pues en mi caso, el aire frío viene acompañado de saludable matarratas.

Ha sido el ordenanza quien me ha advertido que no abuse del aire, aunque un extraño olor ya me advertía que algo no iba bien. El caso es que no tenemos un aparato al uso, si no una especie de zócalo hueco de elegante madera, hoy en día muy usada para hacer palés, que está integrado con la pared (esto era lo más en decoración, allá por los 70s). Como no podía ser menos, las ratas, famosas por su exquisito gusto, supieron apreciar el invento y empezaron a frecuentarlo, lo que a su vez llevó a unos desalmados a echar matarratas generosamente en el interior del extraño aparato. Por razón de un insondable misterio, el matarratas se ha incrustado bien en la máquina y esto nos lleva a la agradable situación actual.

Dicen que Rasputín tomaba pequeñas dosis diarias de veneno para hacerse inmune, así que a este paso voy a acabar siendo inmortal, o muerto. Por cierto, un efusivo saludo para todos los que tengan algo que ver con lo de la prevención de riesgos laborales.


WordPress, el becerro de oro

10 junio, 2008

Ahora resulta que el número de comentarios de cada post no aparece. Sin pinchas en “comentarios” ya salen, pero la impresión inicial es que puede parecer que no hay comentarios o que los borro todos. Sólo quiero dejar claro que no tengo nada que ver con esto, ha sido decisión unilateral de WordPress, sin previo aviso y no sé si es una medida temporal por razones de mantenimiento o es permanente (aclaro que uso la versión gratuita para pobretones, más que nada por humildad).

Tras el chasco con Blog.com (lento, petaba e insertar una foto era toda una odisea) me pasé a WordPress tras las grandes loas y alabanzas generalizadas. Pues bien, ¡yo no te rendiré culto y adoración, falsa deidad blogueril!, así que si esto sigue así, ya le he echado el ojo nireblog, que es lo vienen usando Alorza y sus compinches de Administraciones en Red. La red es demasiado extensa como para depender de nadie.

Si hay alguien que sepa algo sobre esto o quiera recomendar otra plataforma bloguera, prometo estarle agradecido.


Far West

5 junio, 2008

Sinceramente, cada vez estoy más convencido de que trabajo en un universo paralelo, una especie de puerta hacia otra dimensión surrealista … y es que el otro día, ante la perplejidad de quienes lo contemplaron, aparece por delante del acceso a las dependencias administrativas un burro galopando arrastrando a una persona inconsciente por el suelo, como si del lejano Oeste se tratase. El guarda jurado, tras comprender que no era ficción lo que estaba viendo, logró frenar al burro haciendo aspavientos y llamó a la ambulancia.

Al parecer, (os recuerdo que mi sede está a las afueras de la gran ciudad, en mitad de la nada) aprovechando que era un bello día de primavera, el sujeto en cuestión opta por dar un agradable paseo en burro, pero en un momento dado, pierde el equilibrio, cae y queda inconsciente con un pie enganchado en el estribo, de modo que el burro se puso a correr arrastrando su humana carga por el suelo hasta llegar a las dependencias administrativas. Afortunadamente, la vida del paseante no corre peligro, aunque si se ha hecho heridas muy dolorosas en la espalda y cabeza por efecto del arrastramiento.

En fin, esto es lo que hay, y así os lo cuento.