Harto de bichos

22 enero, 2008

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¡Ya está bien!. En la foto os muestro uno de los últimos visitantes, el pobre ha aparecido muerto junto a mi puesto de trabajo. No es que yo sea nenaza y delicado con el tema de los bichos, pero esto no es normal. Además, la mayoría de los animales con los que voy topando tienen una cierta connotación desagradable: serpiente, insectos, lagarto, …, ya sólo me faltan el buitre y la hiena.

Así que aquí estoy, como un involuntario señor de las bestias pardas que va llevando con estoica resignación su cargo. Aunque he de reconocer que estoy más gusto con estos bichejos que con algunas alimañas humanas que pululan por estos olvidados rincones de la Administración.

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Metida de pata para empezar el año

18 enero, 2008

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Antes que nada, y más bien tarde, os deseo un feliz 2008, absteniéndome de hacer cualquier rima con la palabra chocho, pues mi educación en Cambridge me lo impide.

En mi sede administrativa los PCs vienen con ciertas restriccciones de seguridad, entre ellas el no poder cambiar el fondo de pantalla, que ya viene con el logotipo de la Administración. Pero siempre se puede colar alguno, como es mi caso. Así, un amiguete me mandó un elegante montaje en el que figura el emblema de mi Administración con un ligero cambio, y es que la figura central había sido sustituida por un enorme mojón (una mierda, hablando en plata). Dado que mi única arma para combatir la cutrez diaria es la combinación humor-ironía, no tardé en ponerlo de fondo.

Sin embargo, el otro día aparecieron dos señores enchaquetados y encorbatados que venían de Servicios Centrales. Al parecer, como hay elecciones cerca, se van a realizar todos los cambios que no se han hecho en 3 años y 10 meses de legislatura, en pro de una Administración más moderna, de modo que venían a hacernos una exposición de la situación. El caso es que eligen mi mesa, que está en el centro, para la presentación. Todo el departamento y los 2 enchaquetados en torno a mi PC, afortunadamente, una ventana estaba maximizada y la cosa siguió su curso sin problemas, hasta que un ponente decide guardar la presentación en el escritorio de mi PC. Y allí, ante los ojos de todos, aparece el gran mojón. Se hicieron unos segundos de silencio, que para mí fueron años, todos con los ojos como platos y yo sudando como si estuviéramos en agosto. Lo más curioso de todo es que, tras el incomodo silencio, todos nos comportamos como si la mierda no estuviera allí, así que los ponentes inician un debate sobre las múltiples ventajas que traeran los cambios, todo ello frente al gran mojón como testigo, que ya permaneció presente hasta el fin de la exposición.

Pues sí que empiezo bien el año.