¡Aleluya!, han arreglado la calefacción

28 noviembre, 2007

9132318.jpg

En cierto modo una pena, ahora que por fin había encontrado unos ideales leotardos de mi talla con manoplas a juego, pues me niego a la vulgaridad de ponerme el pijama debajo de la ropa, como había optado un compañero sin clase alguna. Y es que a pesar de ponernos los abrigos en la oficina, las piernas quedaban desprotegidas, por lo reconozco que lo hemos pasado bastante mal.

Abrazarse y darse tortazos quita el frío, pero descartamos esta opción para evitar malentendidos. A mi cabeza acudió el recuerdo de una película en la que unos esquimales sobrevivían al frío rajando el vientre de un animal y se calentaban con la sangre y entrañas del pobre bicho, de modo que un día estaba yo con un cutter en una mano y la mirada clavada en la barriga cervecera de mi compañero, cuando de repente, noté un agradable calorcillo. El milagro administrativo había ocurrido … por fin, habían arreglado la calefacción.


La que faltaba por aparecer: la serpiente

15 noviembre, 2007

13112007176-001.jpg 

Hay quien dice que la Administración es un nido de víboras, y no voy a ser yo quien lo niegue, pues he podido comprobar que es cierto en el sentido más literal de la expresión.

Hace un par de días nos visitó la señora serpiente y estuvo echando el rato en las puertas de las dependencias como un ciudadano más. Conociendo su agrio carácter se la dejó en paz y no fue molestada. Sin embargo, lo que más llamó mi atención es que los más viejos del lugar se refieren a ella como “la hija”. Al parecer “la madre” es bastante conocida, llegando en su día a generar una cierta alarma que hizo que viniera un experto a valorar su peligrosidad. Una vez confirmado que no se alimenta de humanos, sigue llevando su vida en la parte más profunda e inhóspita de los jardines de las dependencias. Quienes la han visto aseguran que se trata de la encarnación del dios serpiente dadas sus dimensiones. Yo, por mi parte, en vista de la suerte que tengo, seguro que me la acabaré encontrando en la taza del water o algo parecido.

Por razones que desconozco, a nadie se le ha ocurrido capturarla y dejarla en un lugar más apropiado, quizás su presencia aporte prestigio y reputación a esta sede administrativa.


El caminante

12 noviembre, 2007

09112007168-001.jpg 

No se trata de un Transformer (o quizás sí), sino de una máquina de andar. La incomodidad del mobiliario de oficina y la ausencia de calefacción han llevado a la locura a un compañero quien ha montado semejante artilugio en su despacho.

Las distinguidas situaciones a las que esto puede dar pie son ilimitadas: atender personas deslumbrándolas con un grácil trote, gestionar expedientes con paso firme y ligero, etc. Lo curioso es que ningún jefe haya puesto objeción alguna, pues quizás eso implique que nos tengan que poner mesas y sillas que no estén diseñadas para Quasimodo e incluso que tengamos calefacción, lo que supone un claro agravio contra la imperante estética rancia y setentera a la que estamos acostumbrados, y la Administración es fiel guardiana de las buenas costumbres.