¡Agua vaaaa!

17 agosto, 2007

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La Edad Media vuelve con más fuerza que nunca a la Administración, y es que la señora de la limpieza tiene el buen hábito de tirar el agua sucia de fregar por la ventana, tal y como se hacía en el medievo. Por unos instantes, uno se siente transportado a esa bella etapa de la historia de peste negra y derecho de pernada. Si la imagen fue impactante para mí, no os quiero ni contar lo que esto supone a los ojos del ciudadano, que ve con intensa alegría como el dinero de sus impuestos se destina a una Administración moderna y puntera.

En defensa de la limpiadora diré que no hay ascensor en el edificio, ni servicios en la planta superior donde tirar el agua.

Lamentablemente, tan sana costumbre ha sido abolida desde la caída de un cubetazo de agua sucia sobre la moto recién comprada de un compañero.


La limusina

8 agosto, 2007

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El otro día fui requerido para resolver una incidencia en otras dependencias y vinieron a recogerme en coche oficial. Como personaje importante que soy, enviaron un vehículo acorde con mi categoría y prestigio: un Renault 4, también conocido como 4 latas, automóvil muy popular ¡HACE 30 AÑOS!.

Me sentí como un marqués. Los pegotes de barro y las partes oxidadas le daban un toque idealmente chic. Podía notar las miradas de mis compañeros que reían de pura envidia. Y pude hacer realidad mi sueño de decir la frase “Ambrosio, dame un Ferrero Roché”.

El que el coche andara mal de frenos y casi nos estampáramos contra un árbol es un detalle nimio que no empaña esta magnífica vivencia.


Alegría de verano 4: ¡avispas!

2 agosto, 2007

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Como si de una peli de terror de serie B se tratara, las avispas se han hecho con el poder en  varios departamentos (entre ellos el mío, faltaría más). Así que ahora tengo que cerrar la ventana, lo que unido al hecho de que el aire acondicionado no funciona y la fuente echa agua caliente, crea un un microclima ideal para coger la sarna o pensar en el suicidio.

También me ha llamado la atención, como todo personal masculino hemos hecho gala de una falsa bravura y gallardía ante las avispas, para no ser acusados de nenazas por el típico que dice “pero si no hacen ná”, cuando la realidad es que estamos todos acojonados, cosa que hemos reconocido cuando ya la situación se ha hecho insostenible.

Por cierto, han  fumigado hace poco y sigue habiendo avispas, pero yo toso y me pican los ojos. Gracias Administración, jamás olvidaré el verano de 2007.