El fax

4 Noviembre, 2008

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Cierta gestión engorrosa requería para su solución la llegada de un fax. La cosa tardó su tiempo pero, por fin, la máquina del fax se puso a hacer ruido. Un regocijo de satisfacción recorría mi interior; la pesada losa administrativa iba a desaparecer (pobre iluso, si es que no aprendo). Así que me dirijo al fax y veo esto que ustedes pueden apreciar en la foto. . . .Acto seguido, mis genitales se cayeron al suelo.

Un compañero afirma ver la cara de Jesucristo, como en la sábana santa, pero yo, que soy hombre de poca fe, no veo un carajo, será que no tengo imaginación. Al final la solución ha sido mandar el papel de marras por correo, lo que alarga el proceso unos días más, para mayor gloria de nuestra querida Administración.