Tras el percance que me ha obligado a cambiar de plantilla, vuelvo a la carga. Pues bien, llega el calor y lo propio es encender el aire aicondicionado. Este hecho tan simple no está exento de repercusiones en el variopinto cosmos administrativo, pues en mi caso, el aire frío viene acompañado de saludable matarratas.
Ha sido el ordenanza quien me ha advertido que no abuse del aire, aunque un extraño olor ya me advertía que algo no iba bien. El caso es que no tenemos un aparato al uso, si no una especie de zócalo hueco de elegante madera, hoy en día muy usada para hacer palés, que está integrado con la pared (esto era lo más en decoración, allá por los 70s). Como no podía ser menos, las ratas, famosas por su exquisito gusto, supieron apreciar el invento y empezaron a frecuentarlo, lo que a su vez llevó a unos desalmados a echar matarratas generosamente en el interior del extraño aparato. Por razón de un insondable misterio, el matarratas se ha incrustado bien en la máquina y esto nos lleva a la agradable situación actual.
Dicen que Rasputín tomaba pequeñas dosis diarias de veneno para hacerse inmune, así que a este paso voy a acabar siendo inmortal, o muerto. Por cierto, un efusivo saludo para todos los que tengan algo que ver con lo de la prevención de riesgos laborales.

12 Junio, 2008 a las 1:27 am
Ratas, feo y poco querido bicho. En la propiedad donde están las oficinas de mi trabajo, más bien en el techo de la misma, pernoctan una banda de felinos, callejeros por derecho propio que han extinguido, casi, a los poco queridos roedores coludos. Los gatos se alimentan sólos valla a saber uno donde y no molestan para nada.
Te comento que a mi los gatos no me gustan para nada, soy más amigo de los perros. Por ahí si se consiguen algún mishi miau por ahí y lo mudan tu oficina, solucionan el problema con las ratas.
Saludos Santiagueños
12 Junio, 2008 a las 9:11 am
Una ventaja más de ser funcionario, esnifas gratis sin necesidad de comprar la mercancía. Otra cosa es el efecto que la mala droga produce en el cerebro. Mucho me temo que tus comentarios serán ahora más jugosos por los efectos alucinógenos.
12 Junio, 2008 a las 10:41 am
Qué asco por Dios. ¿Qué mejunge es ese?
12 Junio, 2008 a las 12:00 pm
Jorge: Aquí las ratas se comen a los gatos.
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Luis: Todavía no he empezado a ver elefantes rosas, pero todo se andará.
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Rufo: Ese mejunje es pura esencia administrativa.
12 Junio, 2008 a las 2:26 pm
Entre lo de la caja, lo del far west y esto, cada día me da más la impresión que tu administración es un agujero de gusano interdimensional…
12 Junio, 2008 a las 3:00 pm
Mi falta de antigüedad me lleva a caer en destinos que nadie quiere, dejados de la mano de Dios e impregnados de un omnipresente frikismo.
12 Junio, 2008 a las 7:07 pm
Dice el dicho que lo que no te mata te hace más fuerte, así que tienes que ser lo más parecido a Stallone.
Un poquito de matarratas siempre abre el apetito.
13 Junio, 2008 a las 1:44 pm
Jarto dixit: Mi falta de antigüedad me lleva a caer en destinos que nadie quiere, dejados de la mano de Dios e impregnados de un omnipresente frikismo.
Bueno, hombre, seguramente con el concurso de traslados la cosa vaya a mejor (”a mejor” significa que estará más dejado de la mano de Dios y que la gente será más friki).
Como siempre hay un lado positivo, alégrate que, gracias a estas anecdotillas, el blog mantiene su calidad…
13 Junio, 2008 a las 1:50 pm
Pues, la verdad, es que me gustaría darle punto final al blog, como síntoma de haber encontrado un trabajo digno. El humor es la mejor manera de llevarlo, pero esto es jodido.
15 Junio, 2008 a las 5:50 pm
Desde que me lo hunto por el pecho, tengo cada día mas vello.
23 Junio, 2008 a las 12:06 pm
Pobres roedores administrativos. Esto os pasa por no fomentar la biodiversidad. Como decía Rafael “ratas, yo os comprendo, porque seis de mi parte chunga, porque sus gusta la mierda y rebuscais en las basuras…”