Los que se dejan caer por estos lares ya conocerán de mi especial vínculo con el universo cartonil; un par de muestras aquí y aquí. Y está claro que ahora no iba a ser menos. Ha sido desaparecer la impresora (ver post anterior) y ocupar rápidamente su lugar una flamante y enorme caja cartón a cuya inmutable presencia, en vista de las experiencias anteriores, tendremos que acostumbrarnos en los próximos trienios. Por supuesto, ya se ha dicho que no la tiremos pues es de vital utilidad. ¡Qué gran verdad!, no veas como realza la decoración de la oficina; lo puedo ver en los fascinados ojos de los ciudadanos que admirados ante esta imagen de Administración moderna y cartonera piensan “Ojalá tuviera yo una caja así en mi salón”, pero este privilegio no está al alcance de cualquiera, hay que estudiar muchas horas y aprobar unas oposiciones para vivir esta experiencia mística de vertedero administrativo.

Publicado por jarto